EL ESPACIO SALUDABLE

EL ESPACIO SALUDABLE

No todos los espacios que habitamos son saludables. Muchas veces no sabemos por qué, pero nos sentimos mejor en unos edificios que en otros; descansamos mejor en unas habitaciones o casas que en otras. Nos atraen más unos parajes o ecosistemas que otros. Los espacios se componen de cualidades físicas, pero también de cualidades ambientales menos tangibles. Tenemos sensaciones y percepciones diferentes porque percibimos su calidad energética y biótica.

 

Actualmente aplicando el conocimiento de la geobiología se pueden determinar cómo afectan al espacio los campos electromagnéticos, las ondas artificiales o las geopatías propias del lugar. Existen criterios de corrección para prevenirlos y armonizarlos, minimizando su impacto en nuestra salud. El resultado es la mejora de nuestro bienestar y el aumento de la función regenerativa de los espacios, especialmente aquellos destinados al descanso.

 

En el proceso de diseño también se aplican estrategias que mejoran la calidad biológica y ambiental del espacio: su organización, distribución y disposición de las circulaciones para generar flujos, relaciones y visuales apropiadas. El tratamiento de la luz natural y artificial. La regeneración del aire natural y su filtraje a través de una buena elección de los materiales, que reduzca la toxicidad de sus componentes y sistemas constructivos. La armonía de las formas, la paleta de colores y elementos que componen el espacio… Toda una serie de factores que actúan de forma conjunta y que indirectamente son responsables del bienestar de los espacios donde vivimos, trabajamos, estudiamos o descansamos.

 

“La arquitectura tiene un motivo interior: la idea de crear un paraíso. Este es el único propósito de nuestras casas.” Alvar Aalto.

 

Texto: Gabriel Gomera.  Imagen: Proyecto de Casa Om. Gabriel Gomera Studio